De terror y miedo

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Balacera en la Garita 27 enero 2006 Historias del Narco


Félix Salgado Macedonio se zurró cuando sus policías asesinaron a Carlos Landeros, un importante lugarteniente de Joaquín El Chapo Guzmán. Los hermanos Beltrán Leyva controlaban la plaza. Eso sucedió el 27 de enero de 2006. Desde ese momento su capacidad de respuesta a la adversidad política, terminó en silencio y con supuestos males de garganta. Ya no fue el mismo.

El ex diputado “costales” tuvo que entregarle la plaza de Acapulco a los narcos y entender que la cocaína esnifada en las pachangas de artistas y cantantes, protagonizadas por él, vedetes y chulos televisivos, no era un asunto superficial, de simple ocio nocturno, sino algo letal, suicida y estúpido para los gobernantes que siguen viendo a los destinos turísticos como puntos de desmadre.

Lo admirable de Salgado Macedonio es su capacidad para reinventarse. Ahora es director de un diario local acapulqueño, conectado a uno nacional de amplio prestigio latinoamericano por la calidad informativa y su compromiso con la verdad. El jueves 29 de octubre del año pasado (2009) obtuvo el nombramiento de director general de La Jornada de Guerrero.

El asunto es inexplicable, si no hay dinero de por medio. Y lo hubo, a decir de Carlos Álvarez, gente allegada a Zeferino Torreblanca. El 31 de octubre de ese mismo año, el exdiputado local filtró en una columna periodística que intituló “El regreso de los muertos vivientes”:  “Félix es ahora el nuevo Director de la Jornada Guerrero, cosa que le costó una lana cuya procedencia será difícil de conocer, pues Félix sigue sin poder comprobar la cuenta pública de cuando fue Alcalde del Municipio de Acapulco, 2005-2008, cuya glosa no ha entregado, ni ha sido aprobada todavía por la Auditoría General del Estado de Guerrero (AGE)”.

Qué pasó realmente ese 27 de enero en La Garita de Acapulco? Vale la pena recordarlo. Ochenta y seis días después de esa balacera, dos de los principales protagonistas, aparecieron muertos y sin cabeza. Uno de ellos, al comandante del Grupo Relámpago de la Secretaría de Protección y Vialidad, Mario Núñez Magaña, le tocó ejecutar personalmente al lugarteniente. Su jefe Genaro García Jaimes, amigo personal de Félix Salgado, tuvo que huir y hasta la fecha sigue desaparecido (se sospecha que ya está muerto o radica en Cuba).

Los cuatro narcotraficantes integrantes del cártel de Sinaloa que murieron en una balacera aquí, el pasado 27 de enero en La Garita, fueron ejecutados por agentes de la Secretaría de Protección y Vialidad del puerto, según quedó registrado en cuatro videos, donde se escucha una orden: “¡Mátenlo!”. Aunque las autoridades insisten en que fue un enfrentamiento.

En uno de esos videos se ve el momento en que un policía con casco blanco, de espalda a la cámara, abre las piernas en un compás de noventa grados, lo cierra, estira el brazo derecho y a menos de dos metros apunta su arma al delincuente que está herido y tendido sobre el asfalto, después dispara dos veces directo a la cabeza. Casi al mismo tiempo que se sacude el arma y la mano del policía de la frente del narcotraficante salta un chorro de sangre.

El policía que le dio el tiro de gracia al delincuente fue Mario Núñez Magaña. La madrugada del jueves pasado, la cabeza de Núñez y la de un tamaulipeco presuntamente ligado con el cártel del Golfo aparecieron a unos cuantos metros del sitio donde hace dos meses fueron ejecutados esos narcotraficantes, con lo que se consumó un ajuste de cuentas.

Excélsior obtuvo una copia de las imágenes, que suman casi 24 minutos de grabación, y otras 66 tomas congeladas donde se puede presumir que al menos tres de los narcotraficantes muertos no alcanzaron ni a empuñar sus armas, cuando fueron acribillados.

Los videos muestran que los policías preventivos alteraron la escena de los hechos, movieron los cuerpos de los muertos para poder comprobar ante las autoridades judiciales que ahí había habido un enfrentamiento y no ejecuciones sumarias. Además cometieron actos de rapiña. Se ve el momento en que algunos policías hurgan en los cuerpos buscando cadenas que pudieran traer colgadas al cuello.

Se observa en las imágenes que los preventivos no hicieron nada por impedir que el cuerpo de uno de los delincuentes se encendiera con las llamas de una de las camionetas en que viajaban los narcos y que estalló cuando le dispararon al tanque de gasolina. El fuego del cadáver lo apagó un bombero con la felpa de su gabardina amarilla.

En las tomas se ve que la AK-47 que llevaba el hombre al que se le achicharró medio cuerpo, la llevaba colgada, pues en el momento en que fue abatido, el cuerno de chivo quedó justo a la altura de la cintura y no a un costado, como lo estaría de haberlo tenido empuñado.

Dos de los videos que obtuvo Excélsior fueron grabados por unos aficionados con las cámaras de sus respectivos teléfonos celulares y otro por un elemento de inteligencia gubernamental.

En la tarjeta informativa que la Secretaría de Protección y Vialidad le envió al presidente municipal de Acapulco, Félix Salgado Macedonio, dice que los policías persiguieron durante algunos minutos a los narcotraficantes y que cuando los alcanzaron en La Garita “los individuos abrieron fuego contra los elementos policiales, quienes a su vez repelieron la agresión, resultando cinco personas muertas, quienes portaban chalecos antibalas con la leyenda AFI”.

Segundos antes de que Núñez Magaña le diera el tiro de gracia al integrante del grupo que encabezan Joaquín El Chapo Guzmán y Arturo Beltrán, en el video se ve cómo varios policías rodean al narcotraficante que está en el suelo, en ese instante el audio del video permite escuchar una voz de mando que dice “¡Mátenlo!”.Aunque la toma se aleja del hecho, lo que se escucha es un tableteo de armas de fuego que varios policías disparan en contra del hombre que yace en el piso. La siguiente escena es la que se describe en el segundo párrafo de esta nota, donde el narcotraficante que está sobre el asfalto no opone ninguna resistencia a su ejecutor.

En uno de los video que captaron los aficionados se ve que el cuerpo de uno de los narcotraficantes, identificado como Carlos Landeros, cayó de costado frente a la portezuela trasera del lado izquierdo de la patrulla de Genaro García Jaimes, hasta ese día titular de Protección y Vialidad, y que iba al mando del operativo.

El cuerpo de Landeros tiene la pistola enfundada a la altura de la cintura y la forma en la que está su brazo derecho es la de alguien que intenta protegerse la cara. Este narcotraficante recibió un balazo que le entró por el antebrazo, le atravesó la cabeza a la altura del mentón y le salió arriba de la nuca.

Sin embargo, en el video de un integrante de la inteligencia gubernamental el cuerpo de Landeros aparece atrás de la patrulla de García Jaimes. La versión es que Landeros se bajó de la camioneta negra que se incendió para identificarse con los policías preventivos; traía una credencial de la AFI, y al momento de mostrarla fue ejecutado.

En los video se ve cuando los policías heridos son trasladados, uno en la caja de una patrulla pick-up y  otro en la parte trasera de un auto particular. Los policías fueron heridos después de que los acompañantes de Landeros —que iban en otra camioneta— vieron que su jefe había sido abatido por los policías y abrieron fuego.

En el video del agente gubernamental, cuando los cuatro narcotraficantes ya están muertos y las cosas son menos tensas, se ve a varios elementos del Ejército Mexicano recorriendo la zona. A su paso encuentran dos fusiles AK-47, algunas fornituras negras con la inscripción AFI y al menos una granada.

En el video de los aficionados están las imágenes de dos policías vestidos de civil, que al parecer son los escoltas de García Jaimes, que desde la banqueta y detrás de dos autos colocan la espalda sobre el  piso, doblan el cuello y empiezan a disparar, al puro estilo de alguna película de acción.

Las imágenes finales de estos videos muestras cuando algunos periodistas, entre ellos el corresponsal de Televisa, ya están en el lugar de los hechos y se protegen de los balazos que salen de lo que queda de la camioneta negra, en donde los narcotraficantes llevan varios cartuchos.

En la toma congelada se ve cómo las autoridades acordonan la zona con plásticos amarillos y empiezan a recoger los cadáveres de los cuatro narcotraficantes ejecutados en La Garita.



Decapitan a un comandante y un oficial en Acapulco


Las cabezas de un comandante y un oficial de la Policía Preventiva Municipal (PPM) de Acapulco, que el miércoles fueron levantados, aparecieron la madrugada de hoy clavadas en una reja metálica de un muro de la coordinación administrativa Costa Chica y Costa Grande de la Secretaría de Finanzas del gobierno de Guerrero, con la leyenda "Para que aprendan a respetar".

Las víctimas participaron el 27 de enero en el enfrentamiento a balazos con presuntos narcotraficantes ocurrido en la colonia La Garita, donde murieron cuatro sicarios integrantes de la banda Los Pelones, presuntamente al servicio del narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán Loera.

La madrugada de hoy fueron encontradas las cabezas del comandante Mario Núñez Magaña y del oficial Alberto Ibarra Velásquez -adscritos al Grupo Relámpago- sobre un muro de la coordinación administrativa Costa Chica y Costa Grande de la Secretaría de Finanzas del gobierno de Guerrero, ubicada frente al lugar de la balacera de enero.

El hallazgo ocurrió a las 03:00 horas, provocando una fuerte movilización que puso en estado de máxima alerta a las corporaciones policiacas de los tres niveles de gobierno que participan en el programa México Seguro.

A un lado de la reja metálica sobre la que se insertaron las cabezas sangrantes de los policías, al fondo se ve la pared de la oficina administrativa que dice "gobierno del estado de Guerrero", y justo en la parte inferior del muro yacía una cartulina de color roja con la leyenda "Para que aprendan a respetar".

Seis horas después, a las nueve de la mañana, en un hotel abandonado localizado en la calle Trinchera y Avenida México, junto al Colegio La Salle de Acapulco, a dos kilómetros de La Garita, fueron localizados los cuerpos decapitados de los dos policías de la Secretaria de Protección y Vialidad (SPyV) a quienes se identificó como Mario Núñez Magaña y Jesús Alberto Ibarra Velásquez, a los que les faltaba la mano derecha.

El coordinador regional de la policía investigadora ministerial en este puerto, Emiliano Portillo Lagunas, dio a conocer que los cadáveres se encontraban en una calle cerrada tirados en el suelo y envueltos en cobijas, con unos cobertores y tela adhesiva color gris.

Indicó que los restos de los policías que participaron en la balacera del 27 de enero fueron reportados al Centro de Comunicación Comando y Cómputo (C-4), y posteriormente trasladados al Servicio Médico Forense para practicarles la necropsia de ley.

El jefe policiaco no descartó la posibilidad de que esta doble decapitación esté relacionada con el hallazgo hace unos días del cuerpo de una mujer que fue abandonado en la colonia Progreso, envuelto en bolsas de comida para perro y con un balazo en la cabeza. "Podría relacionarse en el modus operandi de envolver el cuerpo", indicó.

Distintas versiones se manejaron este jueves en las instalaciones de la SPyV; una de ellas, que miembros de la delincuencia organizada cuentan con una lista negra en la que se incluyen los nombres de los 15 policías y el del ex titular de la SPyV, Genaro García Jaimes -que inmediatamente después del tiroteo del 27 de enero renunció a su puesto y desde entonces se guarda en secreto el lugar de su residencia-, que de acuerdo a la versión serán ejecutados.

Los 15 policías preventivos que estuvieron en dicho enfrentamiento, aunque siguen cobrando en la dependencia, dejaron de asistir a sus labores y tratan de protegerse, porque, según se dijo, horas después de aquellos hechos fueron amenazados de muerte.

En la ciudad de Chilpancingo, el secretario de Gobierno, Armando Chavarría Barrera, reconoció que el asesinato y mutilación de los integrantes de la PPM es un "mensaje evidente" de que se trata de una venganza del crimen organizado por los hechos del 27 de enero.