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La sentencia a cadena perpetua de El Diego envía un fuerte mensaje a los capos mexicanos de la droga

José Antonio Acosta Hernández, quien una vez fuera líder del grupo de sicarios La Línea del Cártel de Juárez fue sentenciado a 10 cadenas perpetuas en Estados Unidos por haber ordenado más de 1.500 asesinatos.

Acosta Hernández, conocido como “El Diego”, se declaró culpable de varios crímenes de gran notoriedad. Aceptó haber ordenado la muerte a balazos de tres personas relacionadas al consulado americano en Ciudad Juárez en marzo de 2010.

“El Diego”, de 34 años, también conocido como “Diez”, “Dientón” y “Bablazo”, se declaró culpable de 11 cargos en la corte distrital de El Paso el 5 de abril. El Diego se declaró culpable de asesinato, conspiración, asociación delictuosa y otros delitos.

En su acuerdo de declaración con los fiscales federales, El Diego reconoció haber ordenado más de 1.500 asesinatos desde 2008. Más de 9 mil personas han sido asesinadas en Ciudad Juárez desde 2008, cuando el Cártel de Juárez comenzó la lucha contra el Cártel de Sinaloa y otras organizaciones criminales transnacionales por el control de las lucrativas rutas de contrabando de droga.

Antes de su captura, El Diego fue líder de La Línea, brazo armado del Cártel de Juárez, comandado por Vicente Carrillo Fuentes, conocido como “El Virrey”.

Al Virrey, que permanece prófugo, se lo acusa de asesinato, tráfico de drogas, y otros delitos en un proceso federal en EE. UU.

La juez de Distrito de EE.UU. Kathleen Cardone sentenció a El Diego a siete cadenas perpetuas simultáneas, tres cadenas perpetuas consecutivas, y 20 años en una prisión federal. No existe libertad bajo caución en el sistema carcelario federal en EE. UU.

La cadena perpetua es un fuerte mensaje para los narcotraficantes

“Esta sentencia envía un mensaje muy fuerte de cero impunidad a los capos mexicanos de la droga”, dijo a Ágora Raúl Benítez Manaut, presidente de Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE). "Con esto, los criminales van a saber que la justicia en Estados Unidos es eficiente y rápida".

La policía federal y el ejército arrestaron a El Diego en julio de 2011 tras una corta balacera en Chihuahua. Antes de que se capturara a El Diego el presidente Felipe Calderón ofrecía una recompensa de 15 millones de pesos por información que condujera a su captura.

La cacería de El Diego se intensificó en las semanas previas a su captura cuando empezaron a aparecer narcomantas amenazando a los agentes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) en Ciudad Juárez y Chihuahua. El Diego y La Línea firmaban las narcomantas.

La cooperación es crucial en la lucha contra el crimen organizado

El Diego fue llevado ante la justicia gracias al trabajo conjunto de las autoridades mexicanas y estadounidenses en la lucha contra el crimen organizado, informaron fuentes oficiales.

Autoridades mexicanas encabezaron la investigación que llevó al arresto de El Diego. Funcionarios mexicanos compartieron información con el FBI y con la Agencia Antidrogas de EE. UU. Los investigadores confiaron en la información obtenida a partir de escuchas telefónicas e informantes.

“El Sr. Acosta Hernández dirigía un reino de terror. La admisión de culpabilidad y la sentencia son pasos importantes en nuestro esfuerzo por llevar ante la justicia a aquellos responsables de los asesinatos del consulado, y no hubiera sido posible sin el extraordinario apoyo de nuestros agentes socios en México, incluyendo la procuradora Marisela Morales Ibáñez”, dijo el asistente del fiscal general Lanny A. Breuer.

En su admisión de culpabilidad a los fiscales federales, El Diego admitió los siguientes crímenes:

• El triple homicidio del 13 de marzo de 2010, en Ciudad Juárez, de la empleada del consulado de EE. UU. Lesley Enríquez, su esposo Arthur Redelfs, funcionario de detenciones del Condado de El Paso, y Jorge Salcido Ceniceros, esposo de otra empleada del consulado de EE. UU. Las víctimas se retiraban de una fiesta infantil en dos camionetas cuando fueron perseguidas, emboscadas y muertas a balazos. Enríquez tenía cuatro meses de embarazo.

• El ataque en una fiesta de cumpleaños en Ciudad Juárez en enero de 2010 en el cual 15 personas, la mayoría adolescentes, fueron muertos a tiros por varios pistoleros. El Diego creía que pandillas rivales estaban en dicha fiesta, pero la mayoría, si no es que todas las víctimas, eran ajenas al crimen organizado, según reportes publicados.

• La explosión de un coche bomba en Ciudad Juárez en julio de 2010, cerca de una estación de la policía federal. Un teléfono celular fue utilizado para detonar la bomba. Cuatro personas murieron, incluyendo dos oficiales de policía.

Asesinatos de victimas del consulado de EE. UU. motiva pronta respuesta

“El mensaje de (cadena perpetua) para El Diego es que aquellos que se meten con oficiales de Estados Unidos juegan con fuego, y que es muy difícil no enfrentarse a la justicia por dichas acciones”, dijo Benítez Manaut, quien es también investigador en el Centro de Investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El Diego era un antiguo oficial de la policía de Chihuahua. Está casado y tiene cuatro hijos, el más pequeño de tres años.

La policía federal videograbó una entrevista con El Diego después de su arresto. El Diego dijo que se arrepentía de no poder ver crecer a sus hijos.

Una semana difícil para los defensores del crimen organizado

El Diego se declaró culpable y fue sentenciado tres días después de que Benjamín Arellano-Félix, antiguo capo del Cártel de Tijuana, fuera sentenciado a 25 años de prisión en una corte federal en San Diego.

Arellano-Félix, conocido como “El Señor”, se había declarado culpable de cargos por asociación delictuosa y conspiración. "El Señor" comandó el violento cártel, conocido como la Organización Arellano–Félix de 1986 a 2002, cuando fue capturado por autoridades mexicanas. El juez que sentenció a El Señor dijo que era responsable de cientos de asesinatos y secuestros.