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Los Zetas, El Chapo y el Cártel del Golfo intercambian matanzas en Nuevo Laredo

Las calles de Nuevo Laredo a menudo parecen escenas de sangrientas películas de horror.

Pero el derramamiento de sangre es real, y las escenas son producidas no por un cineasta de Hollywood, sino por Los Zetas por un lado, y el Cártel del Golfo y la Federación de Sinaloa por el otro. Las organizaciones criminales transnacionales luchan por el control de lucrativas rutas de contrabando de drogas en Nuevo Laredo y otras partes de Tamaulipas.

El Cártel del Golfo ha formado una alianza con la Federación de Sinaloa, también conocida como el Cártel de Sinaloa, para luchar contra los Zetas. Los de Sinaloa son comandados por el multimillonario capo fugitivo Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Con impresionante velocidad, los grupos de crimen organizado intercambian matanzas en Nuevo Laredo.

Los Zetas matan, el Cártel del Golfo toma represalias inmediatamente

El 4 de mayo se encontraron nueve cuerpos colgando de un importante puente en Nuevo Laredo. Cuatro de las víctimas eran mujeres. Las víctimas, asesinadas por Los Zetas, estaban vinculadas con el Cártel del Golfo, según una narcomanta en el lugar del crimen.

La narcomanta amenazaba al Cártel del Golfo en un lenguaje irreverente. Un miembro del Cártel del Golfo pidió clemencia cuando estaba siendo golpeado por Heriberto Lazcano Lazcano, decía la narcomanta en tono de burla. Lazcano, conocido como “El Lazca”, “EL Ejecutor”, y “Z-3”, es el líder de Los Zetas.

Horas más tarde, llegó la espeluznante respuesta del Cártel del Golfo. Se encontraron catorce cabezas dentro de tres hieleras afuera del edifico del ayuntamiento de Nuevo Laredo. Los cuerpos de las víctimas se encontraron en una importante calle del centro de la ciudad, cerca de las oficinas de la asociación de agentes de aduanas, según reportes publicados.

Las fuerzas del Chapo combaten a Los Zetas

Los Zetas se formaron en los noventas para servir como ejecutores del Cártel del Golfo. En 2010, Los Zetas se separaron del cártel y se convirtieron en su propia organización criminal. Desde entonces, Los Zetas han luchado contra el Cártel del Golfo en Nuevo Laredo, Matamoros y otras partes de Tamaulipas por el control de las rutas de tráfico de drogas.

En meses recientes, la Federación de Sinaloa ha unido fuerzas con el Cártel del Golfo en Tamaulipas. Con tres violentos grupos de delincuencia organizada implicadas en el conflicto, la violencia en Tamaulipas y en otros lugares ha explotado:

• El 13 de mayo, las autoridades encontraron 49 cuerpos decapitados en una carretera en Cadereyta, entre Monterrey y Reynosa. A las víctimas les habían cortado las manos y los pies. Una narcomanta cerca de las víctimas mostraba un símbolo de Los Zetas.

Ocho días después de que se descubrieron los cuerpos, el ejército anunció el arresto de un sospechoso, Daniel Jesús Elizondo, conocido como “El Loco”; líder local de Los Zetas.

• El 17 de abril, los cuerpos decapitados de 14 hombres fueron descubiertos en una camioneta en Nuevo Laredo. Los cuerpos estaban bajo unas narcomantas que presumían que el Chapo acabaría con Los Zetas.

• El 10 de abril, los cuerpos desmembrados de cinco hombres jóvenes se encontraron cerca de una escuela primaria en Culiacán, en un área donde la organización del Chapo es fuerte. La narcomanta firmada por Los Zetas en el lugar acusaba al Chapo de cooperar con la Administración Antidrogas de EE. UU.

• El 28 de marzo, fueron hallados los cuerpos decapitados de siete hombres en Nuevo Laredo. Una narcomanta en el lugar decía que las víctimas estaban del lado de los Zetas, y que habían sido asesinados por las fuerzas del Chapo.

Las Narcomantas registran la violencia

Casi toda masacre va acompañada de una narcomanta cerca de los cuerpos, y típicamente provocan a los grupos rivales. Sin embargo, las narcomantas a veces se utilizan para difundir información errónea. Por ejemplo, grupos de delincuencia organizada pueden cometer alguna atrocidad y utilizar una narcomanta para culpar a una organización rival.

Las narcomantas comenzaron a aparecer en Nuevo Laredo en primavera, anunciando el conflicto entre la Federación de Sinaloa y Los Zetas.

“Así es como se debe de acabar con gente (improperio), descuartizándola, todos esos ratas que roban y se la pasan secuestrando y matando gente inocente, yo te voy a enseñar como manejo mi Cártel que tiene 30 años, no como ustedes que eran unos boleros y lava carros y llegaron a donde llegaron por traidores… Atte El Chapo”, decía una narcomanta desplegada en Nuevo Laredo en la primavera.

La violencia existente entre Los Zetas y los cárteles del Golfo y Sinaloa no se daba en los años ochenta y noventa, dijo Jorge Carlos Valdez, un antiguo soldado de EE. UU. que se desempeña como contratista de seguridad privada en México.

Los grupos de crimen organizado antes seguían un código no escrito que limitaba la violencia, dijo Valdez

Traficantes de drogas son “héroes locales”

“En aquellas épocas, los narcotraficantes se enfocaban en el negocio y mantenían la violencia al mínimo”, dijo Valdez. “Se puede dar a entender que de hecho, cuidaban su ciudad para no llamar atención no deseada. Si agrega las ramificaciones económicas de que los locales gastaran grandes cantidades de dinero y tuvieran suntuosas fiestas, entonces se podría decir que en algunos círculos los traficantes de drogas eran vistos en forma positiva. Eran algo así como héroes locales”.

El nivel de miedo en Nuevo Laredo se ha elevado dramáticamente desde que Los Zetas se separaron del Cártel del Golfo y empezaron a operar en forma independiente en Nuevo Laredo, dijo una residente de toda la vida, Elsa López.

Antes de que Los Zetas se independizaran, “Todo estaba muy tranquilo”, recordó López. “Había crimen en algunas áreas, pero eran crímenes regulares, unas cuantas personas que cometían robos, etc., pero nada de Zetas, crimen organizado, ejecuciones, balaceras, o cuerpos colgados. No hay punto de comparación, ahora ni siquiera puede uno salir porque puede toparse con ellos. Sabíamos que había drogadictos, y traficantes de drogas, pero todo era al margen, nadie molestaba al público”.

Después del rompimiento con el Cártel del Golfo, Los Zetas rápidamente se movieron más allá del tráfico de drogas a otras actividades criminales violentas, tales como extorsión, secuestro, tráfico de personas, y secuestros de automóviles.

“La parte triste es que a pesar de su continua actividad criminal, todavía hay personas que admiran a estos capos de la droga”, dijo Valdez. “La gente todavía cree que son honorables, valientes y auténticos héroes cuando en realidad son lo completamente opuesto”.