Los Zetas y el Cártel del Golfo el secuestro como parte de sus actividades en Tamaulipas, Relato

El nombre del protagonista de la siguiente historia ha sido cambiado como medida de protección para él y su familia de posibles represalias por parte de los sicarios de la delincuencia organizada.

En febrero, al final de un día de trabajo, Oscar Martínez cerraba su tienda de teléfonos celulares Nextel en Matamoros cuando se le acercaron tres hombres.

No usaban máscaras ni trataban de ocultar sus rostros. Tenían pistolas en sus cinturones. “Se veían un poco raros”, contó. “Al principio pensé que eran amigos de uno de mis primos”.

Pero los hombres no eran amistosos

“Me dijeron que tenían gente afuera de mi casa y que si no iba con ellos, se iban a llevar a mi esposa e iban a lastimar a mis hijos", recuerda Martínez conteniendo las lágrimas. Soy un tipo grande, cuando era joven me metía en peleas. ¿Pero qué iba a hacer? me agarraron por mi lado flaco. Si no hubiese sido por eso, no me hubieran llevado vivo”.

Los tres hombres le ordenaron a Martínez entrar en una SUV Chevrolet Suburban y mantener la cabeza agachada. Lo llevaron por varias cuadras hasta una “casa de seguridad”, en la que los secuestradores de la delincuencia organizada mantienen a sus víctimas.

“Cuando llegamos, me amarraron las manos con cinta y me taparon los ojos”, recuerda. “Me dijeron: ‘mira pendejo, o haces lo que te decimos o te matamos, a ti y a tu familia’”.

Aumento en los secuestros por parte de grupos de delincuencia organizada

Los Zetas, el Cártel del Golfo y otras organizaciones delictivas transnacionales ganan miles de millones de dólares con el tráfico de drogas.

A medida que el ejército y la policía han desmantelado operaciones de narcotráfico, en los últimos años, los grupos de delincuencia organizada han recurrido cada vez más a otros delitos como el secuestro con extorsión, para aumentar sus ganancias.

Los sicarios de la delincuencia organizada han victimizado a miles de personas que respetan la ley, como Martínez, quien no tiene nada que ver con el contrabando de drogas.

Martínez, de 43 años, creció en Matamoros, donde Los Zetas y el Cártel del Golfo luchan por el control de las rutas de narcotráfico y otras empresas criminales.

Muchos de sus parientes viven en Matamoros y algunos están involucrados en actividades indeseables.

“En esta ciudad, tu sabes quién hace qué”, dijo Martínez. “Tengo parientes que se han dedicado a cosas ilegales por años, la regla siempre ha sido ocuparse de sus propios asuntos”.

Pensó que el que cada uno se ocupara de sus propios asuntos, lo ayudaría a evitar la violencia de la delincuencia organizada que afecta en los últimos años a decenas de miles de personas en Tamaulipas.

Exigencias de rescate

En la casa de seguridad donde llevaron a Martínez, sus secuestradores le hicieron preguntas técnicas sobre las radio frecuencias de Nextel y llamaron a los miembros de su familia para exigirles dinero.

Martínez dijo que un primo, involucrado en actividades ilegales, llamó a sus contactos para ver por qué lo habían secuestrado. “Le dijeron que no me iban a lastimar, que sólo eran negocios y que pagara”, contó Martínez.

Y Martínez agregó que lo mantuvieron en la casa de seguridad durante dos días. No lo golpearon ni lo lastimaron físicamente. Contó que le dieron de comer papas fritas y refresco.

También dijo que aunque no podía ver nada porque tenía los ojos tapados, pudo escuchar que llevaron a otras víctimas de secuestro a la casa.

Otras víctimas de secuestro son golpeadas

“Tengo que decir que tuve mucha suerte”, contó Martínez. “No podía ver, pero si escuché a varias personas en la casa. Tenían prisioneros a algunos de sus rivales y los torturaban continuamente. Podía escuchar a los secuestradores golpeándolos y también los gritos de los prisioneros. Les decían: “dinos dónde está tu gente”. Los secuestradores también se burlaban de las otras víctimas preguntándoles por qué no habían venido sus amigos a rescatarlos, recuerda Martínez.

Y agregó que en base a las conversaciones que pudo escuchar, parecía que los secuestradores eran miembros del Cártel del Golfo.

Su familia reunió una gran cantidad de dinero en efectivo, y su primo se lo entregó a los secuestradores, dijo Martínez; entonces lo liberaron.

Por razones de seguridad, Martínez se negó a revelar el monto del rescate que pagó su familia o a proporcionar detalles acerca de la misma.

Aumentan los secuestros por parte de los grupos de delincuencia organizada

Según las estadísticas gubernamentales y los analistas de seguridad, los secuestros han aumentado drásticamente en los últimos años.

En 1995, se reportaron más de 500 secuestros en el país, de acuerdo a los datos gubernamentales recabados por el Movimiento Blanco y el Consejo ciudadano de seguridad pública y justicia penal. En 2010 (el año más reciente para el que se dispone de estadísticas), se reportaron más de 2 mil secuestros.

Según los analistas de seguridad, el problema en realidad es más grande. Hasta un 75 por ciento de los secuestros no se denuncian, a menudo porque las víctimas tienen miedo de posibles represalias por parte de las organizaciones delictivas transnacionales.

Muchos de los secuestros son cometidos por sicarios que exigen rescate. Según los analistas, Los Zetas, el Cártel del Golfo y otras organizaciones delictivas transnacionales están detrás de muchos de estos crímenes.

“Hace algunos años, los secuestros eran muy raros, excepto en Ciudad de México, dónde las bandas organizadas tenían como objetivo a hombres de negocios o a sus familias”, señala Jorge Carlos Valdez, contratista de seguridad privada y exmiembro del ejército de EUA. “En el resto del país no se veía. No fue sino hasta años recientes cuando las organizaciones delictivas, principalmente Los Zetas, empezaron a lograr un considerable beneficio a partir de esta práctica”.

En 2011, se denunciaron 145 secuestros en Tamaulipas, según estadísticas recabadas por la Secretaría de seguridad pública nacional. Tamaulipas es un reducto de Los Zetas . Solamente el Distrito Federal, que incluye a Ciudad de México y tiene una población mucho mayor, registró más secuestros, con 170.

El secuestro es una forma de obtener ingresos para la delincuencia organizada

El ejército, la policía y las autoridades de EUA han desmantelado con éxito el tráfico de drogas al norte de la frontera, lo que ha ocasionado que los cárteles busquen otros medios de ganar dinero, señala Valdez.

“En este momento, el ejército y las autoridades de EUA han alcanzado cifras récord en narcóticos”, comenta Valdez. Las organizaciones de delincuencia organizada transnacional “tienen que pagarles a sus empleados para que lleguen a fin de mes. El secuestro y la extorsión se han convertido en la manera fácil de hacerlo”.

Hay formas de reducir las probabilidades de ser secuestrado, señala Valdez, “Si no va a ir a una fiesta de gala, no necesita utilizar joyas finas o portar una gran cantidad de dinero en efectivo. La idea es llamar muy poco la atención. No sea un animal de costumbres. Cambie con regularidad sus rutas de viaje y esté atento a cualquier cosa fuera de lo común. Lo crea o no, su reacción instintiva casi siempre es la correcta. Confíe en ella”.

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