Manuel Torres Félix, “El Ondeado” o “El M-1,” un traficante discreto

Manuel Torres Félix, “El Ondeado” o “El M-1,”, en menos de una década se convirtió en uno de los traficantes que desde las sombras, con discreción, llegó a controlar un gran porcentaje de la importación de cocaína a gran escala desde Sudamérica.

Originario del poblado de El Limoncito de Alayá, en el municipio de Cosalá, Sinaloa, donde nació el 28 de febrero de 1954, “El Ondeado” pertenecía a una dinastía de traficantes con vínculos de sangre con algunos de los capos más connotados de los últimos tiempos.

Algunos expedientes ministeriales mencionan que Torres era tío de Albino Quintero Meraz, “Don Beto”, uno de los narcotraficantes más importantes desde los años 90 y que fue detenido por el Ejército en Veracruz en 2002.

Los Torres Félix eran hombres cercanos a Ismael, “El Mayo”, Zambada y el más destacado de la familia en actividades ilegales era Javier Torres, “El JT”, uno de los enemigos declarados de los hermanos Arellano Félix, del Cártel de Tijuana.

El 14 de febrero de 2001, los Arellano perpetraron una matanza de 12 campesinos en El Limoncito de Alayá, de la cual logró escapar Javier, dueño de un rancho de nombre El Cajoncito en esa localidad.

“El JT” fue detenido por el Ejército el 27 de enero de 2004 en Culiacán y extraditado a una Corte Federal de California el 11 de enero de 2006.

Desde entonces, quien empezó a despuntar en silencio fue su hermano Manuel Torres, “El M-1″. “Cuando fue detenido Javier Torres Félix alias ‘El Ingeniero’, quedó al mando su hermano Manuel Torres Félix apodado ‘El M-1′ o ‘El Ondeado’, quien se encargaba de desembarcar los cargamentos de cocaína que llegaban a Mazatlán o Tecapan, Sinaloa.

“Esta persona ayudaba a ‘El Mayo’ Zambada y al ‘Chapo’ Guzmán con las gestiones ante las autoridades portuarias y navieras, y del despacho de los documentos para la salida de embarcaciones tiburoneras y camaroneras a la navegación en Mazatlán”, declaró Manuel Garibay Espinoza, “El Meño”, un narco que operaba para este grupo el trasiego de droga en Mexicali.

“El Ondeado” estaba detrás de tres buques asegurados en 2008: el “Juan Alejandro”, con 3.3 toneladas de cocaína; el “Caracol III”, con 4 toneladas, y el “San Pascual”, con 2.6 toneladas de mariguana, así como el “Polar I”, incautado en 2009 con 6.8 toneladas de cocaína.

De acuerdo con Garibay, “El M-1″ descargaba en Altata embarques de cocaína y los trasladaba a Culiacán, junto con Vicente Zambada Niebla “El Vicentillo”, hoy sujeto a juicio por narcotráfico en la Corte Federal de Chicago.

Torres Félix tuvo orden de aprehensión en México apenas en 2010 y en buena medida fue porque guardó siempre un bajo perfil.

Algunas de sus primeras imágenes comenzaron a circular por internet por aquel año, luego de que visitara a una de sus hijas a Culiacán y ella subiera a redes sociales algunas de sus fotografías en Navidad.

La muerte de este traficante, a últimas fechas ubicado en la Sierra Madre Occidental, parece ser el golpe más importante a la estructura del tráfico de cocaína que recibe el Cártel de Sinaloa, luego del abatimiento en 2010 de Ignacio, “Nacho”, Coronel.

Lo ‘entregan’


Tres mantas con narcomensajes fueron localizadas en distintos puntos de Culiacán. En ellas, se acusa a “El Mayo” Zambada de la muerte de Torres Félix.

Uno de los escritos estaba colgando del puente del bulevar Emiliano Zapata a un lado del centro comercial Soriana, otro más en La Lomita y una más por la calzada Heroico Colegio Militar frente a la Novena Zona Militar. 

En la manta se leía que el “Mayo” dejó solo a Manuel Torres al igual que a Mario Aguirre y Lamberto Verdugo, ambos asesinados y ex integrantes del cártel de Sinaloa. 

En el mensaje se hacía referencia a que “El Mayo” Zambada y “El Chapo” traicionaron al “M-1” con la finalidad de que los líderes del cártel no fueran “tocados” por las autoridades de la milicia.

Los mensajes aparecen firmados por Manuel Torres Félix. Las mantas fueron descolgadas por elementos del Grupo Elite de la Policía Ministerial del Estado. 

Marco Antonio Higuera Gómez, procurador general de Justicia, señaló que las tres mantas fueron puestas a disposición del agente del Ministerio Público del fuero común y posteriormente a la PGR.

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